lunes, diciembre 08, 2025

Recuerdos de Nuestra Señora

Inmaculada Concepción de Murillo.
Museo del Prado, 1678. Tomada de Wikipedia
👉

Me refiero a la fiesta patronal de Gigosos de los Oteros 👉, que se celebra el 8 de diciembre.

Cuando llegamos a Gigosos, en septiembre de 1961, yo tenía 10 años de edad. A mi padre le habían adjudicado la plaza de maestro de Cubillas de los Oteros en el concurso de traslados (proveníamos de Piñel de Abajo, un pueblo de la provincia de Valladolid). Como se estaba construyendo la vivienda del maestro en Cubillas, en un solar anejo a la escuela, y no teníamos donde vivir, el Ayuntamiento nos alquiló una casa en Gigosos, donde nos instalamos toda la familia, además de mi padre, mi madre, mi hermana y yo. Mi hermana y yo asistíamos a la escuela mixta de Gigosos, regentada por una maestra, creo que doña Amada, para evitarnos la caminata a las escuelas de Cubillas, que mi padre tenía que hacer 2 veces al día, pues venía a comer con su familia. Enseguida simpatizamos con los otros niños y niñas que asistían a la escuela e hicimos amistad con algunos de ellos. 

La fiesta de la Inmaculada era esperada con ansiedad por los chavales de aquella época. Íbamos contando los días que faltaban para la fiesta con ilusión y cierta impaciencia. Alguno decía: "La Purísima ya andará por la Lagunica" (una pequeña laguna que hay en la parte baja del pueblo, cerca de la carretera, que entonces tenía bastante agua que se helaba en invierno (era un gozo infantil y un reto pisar encima del hielo, que se iba resquebrajando, y tantear si resistiría nuestro peso) y en verano se poblaba de ranas que croaban ruidosamente (a veces venía un ranero, creo que de Mansilla de las Mulas, a pescarlas; nos impresionaba verle cortarles las ancas con unas tijeras grandes y, en el suelo, a su alrededor, las ranas mutiladas, todavía vivas). 

Cuando por fin llegaba la fiesta, nos levantábamos prestos de la cama  para arreglarnos y asistir a misa, que oficiaba don Joaquín, el cura. Luego jugábamos o paseábamos con los hombres por la carretera, flanqueada de chopos, mientras las mujeres se afanaban en cocinar ricos guisos y otras delicias culinarias para que los esposos, hijos e invitados disfrutasen de la comida festera. Por la tarde, los chavales y chavalas del pueblo junto con los amigos de otros pueblos cercanos recorríamos las calles y en la plaza comprábamos golosinas en los puestos de vendedores venidos para la ocasión. Al anochecer, la orquesta empezaba a tocar las canciones de moda y los chicos y chicas ensayábamos bailes o corríamos entre las parejas de bailarines, a los que molestábamos con nuestros gritos y carreras...  En suma, una fiesta feliz y dichosa, aunque al final termináramos extenuados de tanto ajetreo.



sábado, mayo 10, 2025

Viaje al Algarve con el Club de los 60 (01.05.25-08.05.25)

 

Primer día, jueves (01/05/25)

Viaje de León a Alvor

Salimos a las 11.00 horas del  aeropuerto de León con destino al de Faro, capital del Algarve portugués. Desde aquí nos trasladaron en autobús a Alvor, pueblecito cercano al hotel donde nos alojaron. En la primera comida en el hotel, coincidimos con una pareja burgalesa, que accedieron muy amables a compartir su mesa con nosotros. Charlamos animadamente durante el tiempo que duró el almuerzo. Curiosamente, no volvimos a coincidir con ellos hasta la víspera del regreso a León. Por la tarde, tuvimos tiempo de dar un agradable paseo por la playa, cercana al hotel.

Maru paseando por la playa de Alvor

Luis 

Segundo día, viernes (02/05/25)

Excursión de día completo a Portimao y Ferragudo

PORTIMAO👉

En Portimao, empezamos con la visita al Miradouro de Santa Catarina 👉. Mal tiempo. 

Miradouro de Santa Catarina

Miradouro 

Visitamos la Igreja de Nossa Senhora da Conceição 👉en Portimao

Igreja de Nossa Senhora da Conceiçao

Igreja

Igreja

Paseamos por el Jardín Manuel Bivar👉

Nos dirigimos al Museu de Portimão 👉, antigua fábrica conservera de pescado

Caminamos hacia el Museu de Portimao

Cestas en que transportaban las sardinas para la fábrica

Alrededores del Museu de Portimao

FERRAGUDO👉








Tercer día, sábado (03/05/25)

Excursión de día completo a  Cabo de San Vicente, Sagres y Lagos 

CABO SAN VICENTE👉

Faro del Cabo San Vicente

Faro

Luis, en el Cabo San Vicente

Maru, en el Cabo san Vicente

Costa del Cabo San Vicente

FORTALEZA DE SAGRES👉

Fortaleza de Sagres

Fortaleza de Sagres

Luis, junto a un cañón

Paisaje de la Fortaleza de Sagres

Maru


Maru y Luis

Poema de Fernando Pessoa

Camino a la Fortaleza de Sagres

Costa cercana a la Fortaleza de Sagres


LAGOS👉

Portada de la Iglesia Parroquial de Santa María de Lagos

Interior de la iglesia

Museu de Lagos Dr. José Formosinho

Capilla en el interior del museu

Centro Cultural de Lagos

Fachada Centro Cultural de Lagos

Alrededores del Centro cultural

Vista parcial de Lagos

Carabela en la costa de Lagos


Cuarto día, domingo (04/05/25)

Excursión de día completo a Tavira y Faro

TAVIRA👉

Plaza en Tavira

Iglesia de Santa María do Castelo

Iglesia de Santa María de Castelo


Maru en Tavira

Vista parcial de Tavira

Maru en un puente del río Gilao en Tavira. Al fondo, el Puente Romano

Típica fachada de azulejos de una casa de Tavira

Maru en el ferry camino a la isla de Tavira

Luis en el ferry


FARO👉

Banco de Portugal en Faro

Ayuntamiento de Faro

Vista lateral de la Catedral de Faro

Quinto día, lunes (05/05/25)

Excursión de 1/2 día a Vilamoura  y Albufeira

VILAMOURA👉

Luis, en la Marina de Vilamoura


Maru, en la Marina de Vilamoura

Comentario: Aquí, en Vilamoura, nos tomaron el pelo de lo lindo. Primero nos dieron un paseo en unos trenecitos turísticos de juguete. Sentados apretujados, entre traqueteos nefastos para nuestras columnas vertebrales, nos pasearon por la urbanización, hoteles y chalets, sin nada interesante que ver. Surgieron espontáneamente bromas y chanzas  entre los ocupantes del trenecito, con comentarios chuscos de las "maravillas" que estábamos visitando. Segundo, no nos dieron tiempo libre para visitar la playa de Falesia, las ruinas romanas de Cerro da Vila y la estatua de Cupertino Miranda, programadas para esta excursión. Ya digo, una tomadura de pelo en toda regla. (En la encuesta que nos pasaron al final para valorar el viaje, anoté la inutilidad de esta excursión, prescindible a todas luces).


Luis, en la Praia dos Pescadores en el Casco antiguo de Albufeira

Maru, en la Praia dos Pescadores

Caminando hacia la Torre del Reloj en Albufeira


Sexto día, martes (06/05/25)

Excursión de 1/2 día a Silves y Carvoeiro


SILVES👉

Fachada de la Catedral de Silves

Entrada a la Catedral de Silves

Entrada al Castillo de Silves

Interior del Castillo de Silves

Interior del Castillo de Silves

Interior del Castillo de Silves

Estatua de Sancho I de Portugal, conquistador de Silves en 1189



Costa de Carvoeiro

Costa de Carvoeiro

Luis, en la escalera de bajada a la playa de Carvoeiro

Luis, en la pasarela que rodea la costa de Carvoeiro

Costa de Carvoeiro

Luis, en el Bubbles Bar del hotel, después de la cena


Séptimo día, miércoles (07/05/25)

Alvor


ALVOR👉

Playa de Alvor

Luis, en los alrededores de la costa de Alvor

Casco urbano de Alvor

Maru, en el atrio de la Iglesia de Alvor

Interior de la Iglesia de Alvor

Interior de la Iglesia de Alvor

Interior de la Iglesia de Alvor

Taxis en Alvor

Cercanías del puerto pesquero de Alvor

Una calle de Alvor

Luis, en el paseo que rodea la costa de Alvor

Relaciones sociales: Los viajes para jubilados, tanto del IMSERSO como del Club de los 60, están pensados para ofrecer a los jubilados y jubiladas una oportunidad de salir de sus casas y viajar, conocer nuevas gentes y nuevos lugares, abandonando por unos días la rutina diaria. No se trata de entablar amistades profundas y duraderas sino de relacionarse con desconocidos hasta ese momento y desarrollar habilidades sociales, saliendo de esa zona de confort que sustenta las relaciones habituales con personas conocidas y queridas. En este sentido, no todos los que asisten a estos viajes están dispuestos a conseguir estos objetivos. Los hay que vienen en grupos cerrados, matrimonios o parejas de amigos, que van a todas partes juntos, comen en la misma mesa y comparten todo juntos, salvo la habitación del hotel, dejando un mínimo espacio para relacionarse con otros viajeros. O alguna que otra pareja, o individuo, ensimismados y dedicados en exclusiva a sí mismos. 

En nuestro caso, aun yendo a la mayoría de sitios los dos juntos, no esquivamos relacionarnos con otros, siendo asimismo educados y corteses con todos los componentes del grupo. Entendemos que una palabra amable, un saludo cordial, un ceder el paso en el autobús o en el comedor, una charla intrascendente en cualquier lugar que coincidamos, nos humaniza y hace de nosotros personas civilizadas. No se trata de emprender amistades profundas y duraderas, sino de ser amables y educados con nuestros compañeros de viaje. En este sentido, guardamos agradables recuerdos de Miguel Ángel y Socorro, muy atentos; ella, vivaracha y buena conversadora e informadora, ya que gracias a sus informaciones pudimos disfrutar de dos cenas, en los restaurantes Fuego (especializado en carnes) y Luigi (comida italiana), que entraban con el precio del hotel (nosotros ni nos habíamos enterado), así como las bebidas que deseáramos consumir en los bares Bubbles y Coral. Paco, un simpático octogenario, con vocación de nonagenario por su vitalidad y cordialidad, con el que conversé en la cola que se formó para subir al ferry que nos llevó a la isla de Tavira. Angelines y Mariano, que yo ya conocía de vista y de darnos los buenos días, pero que nunca habíamos hablado; ella, maestra de escuela como yo. Tuvimos ocasión de profundizar un poco ese conocimiento superficial inicial. Márian, una individualista simpática, que se movía con cierta dificultad pero que enseguida buscaba cómplices para que la ayudasen. Una ex compañera de Maru, Elvira, y su hermano, Miguel, con los que conversamos a menudo. Mauro, uno de los chóferes, portugués de Faro, que casualmente se sentó a mi lado en la comida en el restaurante al que fue el grupo en la excursión de día completo a Faro y Tavira. No hubo problemas de idioma en nuestra charla: nos entendimos a la perfección, gracias a su buen español. Como los camareros tardaron siglos entre plato y plato, tuvimos ocasión de amenizar la espera charlando de lo divino y de lo humano: de cuando Portugal y España estuvieron unidas; de fútbol (le recordé a su tocayo Mauro Silva, aquel coloso jugador brasileño del Súper Depor; también mencionamos a Eusebio, perla negra portuguesa de los años 60 y de Cristiano Ronaldo, menos querido que Eusebio, según Mauro, el chófer); de nuestras respectivas familias (él está casado y tiene un hijo); de su profesión de conductor de autobuses y de la mía que fue de maestro de escuela; del turismo en el Algarve; del clima de esa zona... También fueron eficientes y correctos los guías: Alejandro, leonés, buen organizador, que nos acompañó desde el primero al último momento, y nos tuvo permanentemente informados, en el grupo de whatsapp que él creó para este viaje. Jesús, onubense, con esa simpatía natural de la que suelen hacer gala los andaluces, nos entretuvo con sus charlas de historia (nos habló mucho de la historia de la zona,  del Terremoto de Lisboa👉 y de Enrique el Navegante👉, nos contó sabrosas anécdotas como la del gallo que cantó después de muerto para probar la inocencia de un condenado a muerte...).

Para terminar, mencionaré las excursiones opcionales. No nos apuntamos a ninguna. No dudamos de que fuesen interesantes, pero daba la sensación de que estaban metidas con calzador. Ya mencioné que las excursiones a Vilamoura y Albufeira las habíamos hecho a contrarreloj, hurtándosenos algunas visitas previstas en el programa. Como estas excursiones opcionales se realizaron por las tardes, y, por lo general, suponían un desplazamiento largo desde el hotel, los guías nos apremiaban para acabar cuanto antes las excursiones de la mañana, a las que asistíamos todos. Según algunos testimonios recogidos entre los asistentes a estas excursiones opcionales, de las que venían muy cansados, por mucho autobús y poco y apremiante recorrido de los lugares que se visitaban, no merecían mucho la pena.  En fin, como en todo, habrá opiniones para todos los gustos.  Lo que sí podemos decir nosotros, Maru y yo, es que ese tiempo que ganamos por no asistir a esas excursiones,  lo disfrutamos como enanos andando por la playa, visitando el pueblecito de Alvor, con sus playas y lonja de pescadores, su coqueta iglesia y sus pequeñas calles con tenderetes y bares para los turistas extranjeros.

***