Primer día, jueves (01/05/25)
Viaje de León a Alvor
Salimos a las 11.00 horas del aeropuerto de León con destino al de Faro, capital del Algarve portugués. Desde aquí nos trasladaron en autobús a Alvor, pueblecito cercano al hotel donde nos alojaron. En la primera comida en el hotel, coincidimos con una pareja burgalesa, que accedieron muy amables a compartir su mesa con nosotros. Charlamos animadamente durante el tiempo que duró el almuerzo. Curiosamente, no volvimos a coincidir con ellos hasta la víspera del regreso a León. Por la tarde, tuvimos tiempo de dar un agradable paseo por la playa, cercana al hotel.
 |
| Maru paseando por la playa de Alvor |
 |
| Luis |
Segundo día, viernes (02/05/25)
Excursión de día completo a Portimao y Ferragudo
PORTIMAO👉
En Portimao, empezamos con la visita al Miradouro de Santa Catarina 👉. Mal tiempo.
 |
| Miradouro de Santa Catarina |
 |
Miradouro
|
 |
| Igreja de Nossa Senhora da Conceiçao |
 |
| Igreja |
 |
| Igreja |
Nos dirigimos al Museu de Portimão 👉, antigua fábrica conservera de pescado
 |
| Caminamos hacia el Museu de Portimao |
 |
| Cestas en que transportaban las sardinas para la fábrica |
 |
| Alrededores del Museu de Portimao |
FERRAGUDO👉
Tercer día, sábado (03/05/25)
Excursión de día completo a Cabo de San Vicente, Sagres y Lagos
CABO SAN VICENTE👉
 |
| Faro del Cabo San Vicente |
 |
| Faro |
 |
| Luis, en el Cabo San Vicente |
 |
| Maru, en el Cabo san Vicente |
 |
| Costa del Cabo San Vicente |
FORTALEZA DE SAGRES👉
 |
| Fortaleza de Sagres |
 |
| Fortaleza de Sagres |
 |
| Luis, junto a un cañón |
 |
| Paisaje de la Fortaleza de Sagres |
 |
| Maru |
 |
Maru y Luis
|
 |
| Poema de Fernando Pessoa |
 |
Camino a la Fortaleza de Sagres
|
 |
| Costa cercana a la Fortaleza de Sagres |
 |
| Portada de la Iglesia Parroquial de Santa María de Lagos |
 |
| Interior de la iglesia |
 |
| Museu de Lagos Dr. José Formosinho |
 |
| Capilla en el interior del museu |
 |
| Centro Cultural de Lagos |
 |
| Fachada Centro Cultural de Lagos |
 |
| Alrededores del Centro cultural |
 |
| Vista parcial de Lagos |
 |
| Carabela en la costa de Lagos |
Cuarto día, domingo (04/05/25)
Excursión de día completo a Tavira y Faro
TAVIRA👉
 |
Plaza en Tavira
|
 |
| Iglesia de Santa María do Castelo |
 |
Iglesia de Santa María de Castelo
|
 |
Maru en Tavira
|
 |
| Vista parcial de Tavira |
 |
| Maru en un puente del río Gilao en Tavira. Al fondo, el Puente Romano |
 |
| Típica fachada de azulejos de una casa de Tavira |
 |
| Maru en el ferry camino a la isla de Tavira |
 |
| Luis en el ferry |
 |
| Banco de Portugal en Faro |
 |
| Ayuntamiento de Faro |
 |
| Vista lateral de la Catedral de Faro |
Quinto día, lunes (05/05/25)
Excursión de 1/2 día a Vilamoura y Albufeira
VILAMOURA👉
 |
| Luis, en la Marina de Vilamoura |
 |
| Maru, en la Marina de Vilamoura |
Comentario: Aquí, en Vilamoura, nos tomaron el pelo de lo lindo. Primero nos dieron un paseo en unos trenecitos turísticos de juguete. Sentados apretujados, entre traqueteos nefastos para nuestras columnas vertebrales, nos pasearon por la urbanización, hoteles y chalets, sin nada interesante que ver. Surgieron espontáneamente bromas y chanzas entre los ocupantes del trenecito, con comentarios chuscos de las "maravillas" que estábamos visitando. Segundo, no nos dieron tiempo libre para visitar la playa de Falesia, las ruinas romanas de Cerro da Vila y la estatua de Cupertino Miranda, programadas para esta excursión. Ya digo, una tomadura de pelo en toda regla. (En la encuesta que nos pasaron al final para valorar el viaje, anoté la inutilidad de esta excursión, prescindible a todas luces).
 |
| Luis, en la Praia dos Pescadores en el Casco antiguo de Albufeira |
 |
| Maru, en la Praia dos Pescadores |
 |
| Caminando hacia la Torre del Reloj en Albufeira |
Sexto día, martes (06/05/25)
Excursión de 1/2 día a Silves y Carvoeiro
 |
| Fachada de la Catedral de Silves |
 |
| Entrada a la Catedral de Silves |
 |
| Entrada al Castillo de Silves |
 |
| Interior del Castillo de Silves |
 |
| Interior del Castillo de Silves |
 |
| Interior del Castillo de Silves |
 |
| Estatua de Sancho I de Portugal, conquistador de Silves en 1189 |
 |
| Costa de Carvoeiro |
 |
Costa de Carvoeiro
|
 |
| Luis, en la escalera de bajada a la playa de Carvoeiro |
 |
| Luis, en la pasarela que rodea la costa de Carvoeiro |
 |
| Costa de Carvoeiro |
 |
| Luis, en el Bubbles Bar del hotel, después de la cena |
Séptimo día, miércoles (07/05/25)
Alvor
 |
| Playa de Alvor |
 |
| Luis, en los alrededores de la costa de Alvor |
 |
| Casco urbano de Alvor |
 |
| Maru, en el atrio de la Iglesia de Alvor |
 |
| Interior de la Iglesia de Alvor |
 |
| Interior de la Iglesia de Alvor |
 |
| Interior de la Iglesia de Alvor |
 |
| Taxis en Alvor |
 |
| Cercanías del puerto pesquero de Alvor |
 |
| Una calle de Alvor |
 |
| Luis, en el paseo que rodea la costa de Alvor |
Relaciones sociales: Los viajes para jubilados, tanto del IMSERSO como del Club de los 60, están pensados para ofrecer a los jubilados y jubiladas una oportunidad de salir de sus casas y viajar, conocer nuevas gentes y nuevos lugares, abandonando por unos días la rutina diaria. No se trata de entablar amistades profundas y duraderas sino de relacionarse con desconocidos hasta ese momento y desarrollar habilidades sociales, saliendo de esa zona de confort que sustenta las relaciones habituales con personas conocidas y queridas. En este sentido, no todos los que asisten a estos viajes están dispuestos a conseguir estos objetivos. Los hay que vienen en grupos cerrados, matrimonios o parejas de amigos, que van a todas partes juntos, comen en la misma mesa y comparten todo juntos, salvo la habitación del hotel, dejando un mínimo espacio para relacionarse con otros viajeros. O alguna que otra pareja, o individuo, ensimismados y dedicados en exclusiva a sí mismos.
En nuestro caso, aun yendo a la mayoría de sitios los dos juntos, no esquivamos relacionarnos con otros, siendo asimismo educados y corteses con todos los componentes del grupo. Entendemos que una palabra amable, un saludo cordial, un ceder el paso en el autobús o en el comedor, una charla intrascendente en cualquier lugar que coincidamos, nos humaniza y hace de nosotros personas civilizadas. No se trata de emprender amistades profundas y duraderas, sino de ser amables y educados con nuestros compañeros de viaje. En este sentido, guardamos agradables recuerdos de
Miguel Ángel y Socorro, muy atentos; ella, vivaracha y buena conversadora e informadora, ya que gracias a sus informaciones pudimos disfrutar de dos cenas, en los restaurantes Fuego (especializado en carnes) y Luigi (comida italiana), que entraban con el precio del hotel (nosotros ni nos habíamos enterado), así como las bebidas que deseáramos consumir en los bares Bubbles y Coral.
Paco, un simpático octogenario, con vocación de nonagenario por su vitalidad y cordialidad, con el que conversé en la cola que se formó para subir al ferry que nos llevó a la isla de Tavira.
Angelines y Mariano, que yo ya conocía de vista y de darnos los buenos días, pero que nunca habíamos hablado; ella, maestra de escuela como yo. Tuvimos ocasión de profundizar un poco ese conocimiento superficial inicial.
Márian, una individualista simpática, que se movía con cierta dificultad pero que enseguida buscaba cómplices para que la ayudasen. Una ex compañera de Maru,
Elvira, y su hermano,
Miguel, con los que conversamos a menudo.
Mauro, uno de los chóferes, portugués de Faro, que casualmente se sentó a mi lado en la comida en el restaurante al que fue el grupo en la excursión de día completo a Faro y Tavira. No hubo problemas de idioma en nuestra charla: nos entendimos a la perfección, gracias a su buen español. Como los camareros tardaron siglos entre plato y plato, tuvimos ocasión de amenizar la espera charlando de lo divino y de lo humano: de cuando Portugal y España estuvieron unidas; de fútbol (le recordé a su tocayo Mauro Silva, aquel coloso jugador brasileño del Súper Depor; también mencionamos a Eusebio, perla negra portuguesa de los años 60 y de Cristiano Ronaldo, menos querido que Eusebio, según Mauro, el chófer); de nuestras respectivas familias (él está casado y tiene un hijo); de su profesión de conductor de autobuses y de la mía que fue de maestro de escuela; del turismo en el Algarve; del clima de esa zona... También fueron eficientes y correctos los guías:
Alejandro, leonés, buen organizador, que nos acompañó desde el primero al último momento, y nos tuvo permanentemente informados, en el grupo de whatsapp que él creó para este viaje.
Jesús, onubense, con esa simpatía natural de la que suelen hacer gala los andaluces, nos entretuvo con sus charlas de historia (nos habló mucho de la historia de la zona, del
Terremoto de Lisboa👉 y de
Enrique el Navegante👉, nos contó sabrosas anécdotas como la del gallo que cantó después de muerto para probar la inocencia de un condenado a muerte...).
Para terminar, mencionaré las excursiones opcionales. No nos apuntamos a ninguna. No dudamos de que fuesen interesantes, pero daba la sensación de que estaban metidas con calzador. Ya mencioné que las excursiones a Vilamoura y Albufeira las habíamos hecho a contrarreloj, hurtándosenos algunas visitas previstas en el programa. Como estas excursiones opcionales se realizaron por las tardes, y, por lo general, suponían un desplazamiento largo desde el hotel, los guías nos apremiaban para acabar cuanto antes las excursiones de la mañana, a las que asistíamos todos. Según algunos testimonios recogidos entre los asistentes a estas excursiones opcionales, de las que venían muy cansados, por mucho autobús y poco y apremiante recorrido de los lugares que se visitaban, no merecían mucho la pena. En fin, como en todo, habrá opiniones para todos los gustos. Lo que sí podemos decir nosotros, Maru y yo, es que ese tiempo que ganamos por no asistir a esas excursiones, lo disfrutamos como enanos andando por la playa, visitando el pueblecito de Alvor, con sus playas y lonja de pescadores, su coqueta iglesia y sus pequeñas calles con tenderetes y bares para los turistas extranjeros.
***